Síndrome postvacacional en niños y actividades extraescolares, ¿les ayudan a reaccionar?

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El síndrome postvacacional en niños existe y tristeza, falta de concentración, ansiedad e irritabilidad son sus síntomas más presentes. Las actividades extraescolares, o mejor, implicarles en su elección les ayuda a ganar en autoestima y positividad para afrontar los cambios y nuevos retos de la vuelta al cole.

Más de ocho millones de alumnos (concretamente 8.158.605, según el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, 1.929.680 en la ESO) han retomado ya sus estudios en enseñanzas de Régimen General no universitario. De hecho, algunos enfilan estos días ya su segunda o, incluso, tercera semana tras la vuelta al cole, dependiendo de su comunidad autónoma.

¿Cómo lo están llevando tus hijos? ¿Están teniendo algún problema de adaptación después de las extensas vacaciones y la vuelta a la rutina? Si les has notado tristes, apáticos, decaídos, desmotivados, irritables, con repentinos cambios de humor, angustiados, ansiosos, que han perdido el apetito y presentan una debilidad generalizada es muy probable que sufran síndrome postvacacional.

No sólo en adultos

Caminando sola camino al colegio¡No te preocupes! El síndrome postvacacional no nos afecta sólo a los adultos. También los niños lo padecen. Según datos del Grupo de Salud Mental de la Sociedad de Medicina de Familia y Comunitaria, la vuelta a la rutina afecta al 15% de los adultos y a entre el 5% y 8% de los niños en edad escolar.

El síndrome postvacacional asociado a la vuelta al cole no está relacionado con ninguna enfermedad o trastorno catalogado en manuales médicos de diagnóstico alguno. Para los expertos, se trata de un “trastorno adaptativo”, una alteración normal y comprensible, especialmente, en niños que han disfrutado de un periodo de descanso más extenso de los habitual. Que llevan desde junio sin horarios fijos, con menos preocupaciones y responsabilidades, y disfrutando de ambientes distendidos.

El caso es que, al volver a su ritmo de vida normal, no se sienten capaces de responder al alto número de retos, incógnitas y demandas que supone la vuelta al cole y a la rutina. Se ven superados por sus nuevas obligaciones y responsabilidades, y se agobian después de tanta desconexión.

Acudir al especialista

En este “estado pasajero” y según los expertos, es más importante la intensidad de los síntomas y su interferencia en la vida diaria del niño que su duración. Si bien, entre ellos mismos, no se ponen de acuerdo en este último aspecto, ya que unos hablan de que suele durar más de uno o tres días, y otros, a lo sumo, una o dos semanas.

En lo que sí coinciden, es en que si el síndrome postvacacional se alarga en el tiempo y persiste pasadas dos o tres semanas se debe acudir a un especialista para determinar si se trata de depresión. Digamos que, si en este “fenómeno normal” y completamente psicológico, aparecen síntomas físicos como dolores de cabeza y de estómago y falta de sueño, detrás puede haber otro tipo de problemas.

Fijar lo positivo

¡Tranquilidad, paciencia y positividad! Como padre o madre tienes las claves para que ese proceso de adaptación sea lo más llevadero posible para tus hijos.

Cada niño es diferente. Presta atención al comportamiento de tus hijos. Observa si han cambiado y en qué han cambiado. Los principales síntomas del síndrome postvacacional los hemos comentado más arriba, pero los más presentes, tristeza, dispersión, irritabilidad y ansiedad.

Para superarlos, hazles ver los aspectos positivos que tiene para ti y para ellos la vuelta a la rutina. Si tú llevas mal la vuelta al trabajo, ellos lo percibirán y se contagiarán. Ayúdales a motivarse con los nuevos retos que se les presentan y todo lo bueno que les trae la vuelta al cole.

Recuerda que “la positividad y la actitud optimista se entrena”. Así que enséñales a fijar todo lo positivo en su cerebro.

Tienes que volver a ilusionarles con lo que les gustaba el curso pasado. Háblales, también, sobre lo divertido que es estrenar libros, aprender cosas nuevas y conocer nuevos amigos. De lo placentero que les resultará retomar sus prácticas deportivas favoritas, sus extraescolares o las excursiones con el colegio o el instituto.

Elegir las extraescolares

¡Extraescolares! Una de las palabras ‘mágicas’ en Avance y, también, para ti en el caso de síndrome postvacacional de tus hijos. Implicarles en la elección de sus actividades extraescolares les ayuda, también, a que su cerebro y ellos mismos conecten más rápido con la nueva realidad.

Los expertos aseguran que incluir a los menores en la toma de decisión de las extraescolares, preguntarles qué les apetece hacer después de las clases y presentarles las opciones que como padre o madre crees más interesantes les hará saber que les conoces, que confías en ellos y que les apoyas. De hecho, les estás transmitiendo protección y auxilio.

Hacerles ver que tienen que empezar a elegir y a tomar decisiones, que han crecido en responsabilidad y madurez, les ayuda a superar los primeros días de bajón del nuevo curso. Y, lo más importante, trasladarles que comprometerse durante un tiempo con la actividad que elijan y en la que van a invertir parte de su tiempo de ocio reforzará su autoestima, les envalentonará y hará empezar más tranquilos el nuevo curso.

Fundamental, transmitirles que la actividad extraescolar es una recompensa no un sobreesfuerzo, que la van a disfrutar porque responde a sus gustos y aptitudes, y porque la han elegido ellos. Los niños deben probar y practicar aquello que les llama la atención.

Todas las actividades extraescolares, tanto físicas como intelectuales, contribuyen a su formación y les aportan múltiples beneficios. Entre ellos, afrontar de forma natural y con positividad la vuelta al cole o al instituto y a la rutina.

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